La vida de Santa Rita

El Colegio Santa Rita es un Centro Habilitado por la ANEP en todos sus niveles, de Educación Inicial, Primaria y Secundaria, incluyendo Ciclo Básico y Bachillerato.

SANTA RITA DE CASIA : 1380 - 1457

Rita nació en Roccaporena, una aldea cercana a Casia, en la provincia de Perugia, Italia. Fue hija única, de padres mayores, con un carácter amable y acogedor, de profundas vivencias y convicciones cristianas. Quería ser religiosa y entrar en el convento que las Agustinas tenían en Casia, pero se casó con Pablo Fernando, un joven del lugar, inquieto, impulsivo, algo irascible.

De ese matrimonio nacieron dos hermosos hijos, pero no todo fue tranquilidad y paz dado que Rita tuvo que luchar con el temperamento de su esposo. Con paciencia, dulzura y sensibilidad fue moldeando su carácter de tal manera, que nunca se la oyó quejarse de su marido, actitud que extrañaba a las mujeres del lugar.

Siendo sus hijos adolescentes, su esposo muere violentamente, quedando sola con ellos, quienes albergaban el deseo de venganza en su corazón hacia quienes habían matado a su padre. Rita sabe que la venganza no es buena, que ésta engendra violencia y más odio, por lo que recurre a la oración, pidiéndole a Dios que saque del corazón de sus hijos el deseo de venganza.

Años más tarde sus hijos mueren por razones naturales y piensa que es el momento de realizar su entrega completa a Dios en la vida consagrada, pero las monjas no la reciben. No obstante, no se desanimó. Entre su dedicación a los pobres y necesitados, su amor a la oración y su empeño en construir la paz en su tierra, amenazada por antiguas enemistades entre los pueblos cercanos, pasaron algunos años hasta que en 1407 fue admitida en el Convento de las Agustinas en Casia.

Obediencia, humildad, servicio y oración, fueron los adornos que acompañaron su vida consagrada. Sobresale su amor por la Cruz de Cristo, de tal manera que quiso compartir sus padecimientos. Desde 1432 hasta su muerte una espina de la corona de Jesús apareció en su frente, lo que la hizo permanecer buena parte de su tiempo encerrada en su cuarto por el olor que despedía la herida.

Años después, estando Rita muy enferma y próxima a la muerte, pide a una prima que le lleve una rosa del jardín de su casa en Roccaporena. Era invierno y nevaba, sin embargo, su prima cumple el encargo, va al pueblo y encuentra una hermosa rosa que despedía un perfume muy especial y penetrante, que adornó su habitación. Fue como un regalo que su amigo Jesús quiso hacer a su sierva.

El 22 de Mayo de 1457, Rita moría; iba al encuentro del Señor Jesús. Actualmente, su cuerpo, incorrupto, puede observarse y venerarse en el convento de Casia. Desde el mismo momento de su muerte fue aclamada por el pueblo como Santa y pronto se la empezó a considerar la “Santa de los Imposibles” por su intervención en favor de casos difíciles. Hoy se la conoce, venera e implora como la “Abogada de los Imposibles”.

Hija, esposa, madre, viuda y religiosa. Supo vivir en cada uno de sus estados con sencillez, confianza, paciencia, entrega y generosidad. Hizo de su amor a Dios y a la Cruz el norte de su vida, que recorrió como mensajera de paz; paz que nace del corazón abierto a Dios y haciendo de las dificultades de su vida, del dolor y del sufrimiento un trampolín para unirse a Dios y a los hombres.