Valores que caracterizan a la educación Agustiniana

La educación agustiniana, en cualquier parte del mundo, tiene como pilares los siguientes valores:

EL AMOR, COMO SUSTANCIA DE LA VIDA CRISTIANA.

Amar es querer el bien para sí y para el otro. Si nuestro amor es bueno, como consecuencia, todo lo que hagamos será bueno. Por eso decimos con San Agustín:

"Ama y haz lo que quieras"

LA AMISTAD, COMPONENTE HUMANO DE LA VIDA CRISTIANA.

La amistad es una forma de concreción del amor de gran intensidad y nobleza. Puede llegar a ser “amor de alma a alma”. Si es verdadera, tiene las mismas cualidades que el amor verdadero. La buena amistad contribuye a la felicidad, es un don precioso de la vida.

"Dime quiénes son tus amigos y te diré quién eres. Todo hombre se alía con su propia imagen, y se aparta de su disimilitud."

LA INTERIORIDAD, CAMINO HACIA LA VERDAD.

Es el mejor camino para descubrir toda clase de verdades (de la naturaleza y del espíritu). La interioridad permite el aprecio y la práctica de la nobleza y la sinceridad, así como la búsqueda de la verdad.

"No te desparrames. Concéntrate en tu intimidad. La verdad reside en el hombre interior."

LA LIBERTAD, EXPONENTE DE LA MADUREZ PERSONAL.

Somos verdaderamente libres cuando procedemos con honestidad moral, cuando no estamos atados a nada ni a nadie. En esto consiste la auténtica madurez personal. Hablamos de una libertad interior que construye a la persona humana por dentro. Esto incluye saber decir “no” a cualquier esclavitud que provenga del dinero, del placer o del egoísmo.

"La verdadera libertad no consiste en hacer lo que nos da la gana sino en hacer lo que debemos porque nos da la gana."

San Agustín escribía y aconsejaba así a sus discípulos:

  • Conócete a ti mismo.

  • Ten fe en ti mismo y en la presencia de Dios que hay en ti.

  • Ama la verdad y búscala personalmente.

  • Cultiva una libertad responsable.

  • Interioriza todo lo que vivas.

  • Mantén una actitud de búsqueda.

  • Decide tu vida.

  • Más que a saber muchas cosas, aspira a vivir con sabiduría.

  • Vive la vida con sentido trascendente.

  • Que el amor sea el centro de tu existencia.